viernes, 30 de mayo de 2008

Redención y Resurrección

Programa del domingo 23 de marzo de 2008

Yo recuerdo, cuando era niña, cómo se vivía la semana santa, a mi me daba un poco de miedo y también me sentía culpable. Los viernes santos eran tristes, solo se escuchaba en algunas emisoras música sacra o clásica y los canales sólo daban películas de la pasión y sobre la historia de esos días de Roma. Era realmente deprimente. Llegaba el domingo de resurrección pero después de lo fuerte del viernes, como que la resurrección no era tan importante pues la muerte junto con la culpa y la tristeza, se llevaba el protagonismo… y la resurrección pasaba así no más.

Ahora la semana santa es distinta, ahora es un momento de relax, de juerga, de paseo y siento que lo esencial se nos perdió, quizás por lo lúgubre de la forma anterior, quizás por la crisis de valores que vivimos, quizás porque no sabemos bien qué hacer y qué celebrar.

Al principio dijimos que la pasión y muerte de Jesús tuvo una razón, respondió a una misión y esta misión fue cumplida a cabalidad. Gracias a la muerte del Maestro, la Tierra se conecto a la energía de Redención, sí a la energía de Redención, esta energía no existía antes… pero ¿qué es la energía de redención?

La energía de redención es como un bálsamo refrescante que borra toda ofensa de la trama, que pone las cosas tal como estaban antes de que sucedieran los hechos dolorosos.

Les pongo un ejemplo: Cuando nosotros nos molestamos con alguien y nos decimos cosas dolorosas, o hacemos cosas que hieren a alguien, o alguien hace cosas que nos hiere, sucede que a nivel de la trama, o sea, de este tejido que nuestro ojo no ve pero que está y que nos envuelve, nos penetra y nos conecta – lo que los físicos cuánticos recién descubrieron pero que siempre estuvo entonces- entonces cuando nosotros nos herimos, a nivel de la trama se hace, se crea un nudo negativo. Ese está allí presente aunque nosotros no queramos, el nudo esta allí perenne.

Entonces decidimos perdonar o pedir perdón y tratamos de olvidar pero en la trama sigue el nudo y por eso es común decir ”yo perdono pero no olvido”… entonces las cosas no se arreglan, el nudo permanece, el dolor, la herida está siempre allí esperando cualquier momento para abrirse y supurar. Es más fuerte que nosotros en muchos casos y aunque pasen muchos años sigue doliendo y nos mantiene anclados al pasado, recordándonos el dolor y supurando y supurando.

Y nosotros, sin saber qué hacer, resignados a lo inevitable… pero no es así, y esa es la maravillosa misión que da sentido a todo lo vivido por María y al sacrificio de Jesús y es lo que debimos y todavía podemos celebramos este fin de semana y lo que requiere que le demos unos momentos de meditación, de conexión, de reconocimiento y de agradecimiento… porque con la energía de redención nosotros decimos con Jesús “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” o “perdóname porque no se lo que hice” y le damos a El, el problema… y El se encarga y con el soporte de esta energía… pone la trama como estaba antes de que ocurrieran los hechos dolorosos y todo regresa al momento anterior a que se produjera la ofensa. A partir de allí se da la resurrección, el nuevo comienzo, la nueva vida…

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